
El Gobierno nacional acelera su estrategia de diálogo político con las provincias en busca de consensos que permitan avanzar con las reformas estructurales que impulsa el presidente Javier Milei. En ese marco, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego “El Colo” Santilli, mantendrán en los próximos días una serie de reuniones con mandatarios provinciales, entre ellos Martín Llaryora (Córdoba) y Marcelo Orrego (San Juan), quienes participarán de la primera etapa de conversaciones en la Casa Rosada.
La intención del Ejecutivo es consolidar un frente de gobernabilidad que acompañe la denominada “segunda generación de reformas”, centradas en los ámbitos laboral, tributario y penal. Para ello, los funcionarios trabajan en una ronda de encuentros bilaterales con cada gobernador, antes de concretar una nueva foto conjunta con los representantes de las provincias, similar a la que encabezaron anteriormente Guillermo Francos, Lisandro Catalán y el propio Milei.
En la agenda próxima figuran nombres de peso político, como Gustavo Sáenz (Salta), de relación fluctuante con la administración libertaria, y otros como Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes). Desde el Gobierno aseguran que estos encuentros servirán para “aceitar los vínculos institucionales” y atender reclamos específicos de cada distrito, con el objetivo de asegurar los votos necesarios para la aprobación del Presupuesto 2026 y la sanción de las reformas durante las sesiones extraordinarias previstas entre el 10 y el 31 de diciembre.
En la antesala de esta nueva etapa, Adorni y Santilli ya mantuvieron reuniones con los gobernadores Ignacio Torres (Chubut) y Raúl Jalil (Catamarca), quienes plantearon la necesidad de respetar los compromisos asumidos por la gestión anterior y pidieron acceder a los borradores de las iniciativas para iniciar su análisis técnico.
De esta manera, la Casa Rosada busca combinar el discurso de austeridad y reformas estructurales con una estrategia de acercamiento político, en un intento por tejer acuerdos que permitan sostener la gobernabilidad y avanzar con las transformaciones que el oficialismo considera clave para la próxima etapa.