
Durante el último año se registraron distintos episodios de menores de edad internados tras haber ingerido cocaína de manera accidental. Uno de los casos más recientes ocurrió en la provincia de Chaco y tuvo como protagonista a una bebé de apenas un año.
El hecho salió a la luz este viernes, aunque la situación se habría producido el lunes 22 de diciembre, cuando la menor fue trasladada de urgencia al Hospital Pediátrico de Resistencia. Según trascendió, la niña fue hallada jugando con una bolsa de plástico vacía, mientras que en el piso y en sus alrededores había restos de una sustancia blanca, presuntamente perteneciente a un familiar.
Ante esta situación, la abuela materna decidió llevarla de inmediato al centro de salud para que recibiera atención médica. Al momento del ingreso, las adultas que acompañaban a la menor relataron lo ocurrido al personal de guardia, que activó el protocolo correspondiente.
El director del hospital confirmó que la bebé llegó irritable y que se le realizó un examen toxicológico de orina, el cual arrojó resultado positivo para cocaína. Además, presentaba síntomas compatibles con una intoxicación, como náuseas, irritación y un marcado estado de inquietud.
Tras recibir el tratamiento indicado, la evolución de la menor fue favorable y, luego de permanecer varias horas bajo observación, fue dada de alta médica. Según informaron desde el centro pediátrico, la niña quedó bajo la custodia de su abuela materna y se encontraba en buen estado de salud al momento de su egreso.
El caso fue notificado a la Línea 102 y al Servicio de Atención Integral a Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas de Violencia de la provincia del Chaco. La Justicia continúa investigando las circunstancias en las que se produjo la intoxicación para determinar eventuales responsabilidades.
Un antecedente reciente se registró a comienzos de diciembre en la ciudad de Córdoba, donde otra bebé de un año y seis meses fue internada con signos de intoxicación por clorhidrato de cocaína, además de presentar quemaduras y traumatismos. En ese caso, la menor quedó bajo custodia policial y se iniciaron actuaciones judiciales para esclarecer los hechos.
Ambos episodios reavivan la preocupación por la exposición de niños y niñas a entornos de riesgo y refuerzan la necesidad de una intervención temprana de los organismos de protección infantil.