
El cierre de año suele estar dominado por balances apurados, mensajes en cadena y pantallas encendidas hasta el último segundo. Pero en la antesala del 31 de diciembre de 2025, dos de las inteligencias artificiales más influyentes del momento, Gemini y ChatGPT, coinciden en una idea poco habitual: usar la tecnología para bajar el ruido, no para amplificarlo.
Lejos de promover un repaso frío de métricas o productividad, ambas plataformas proponen un enfoque más consciente del final de año. La consigna es clara: ordenar, reflexionar y luego desconectar para darle verdadero sentido al ritual de despedida.
Gemini: organizar para poder soltar
Gemini, que durante 2025 se consolidó como asistente integral para la vida digital, plantea una paradoja interesante: recomienda aprovechar sus herramientas… para después apagarlas. Su propuesta comienza con un “balance multimodal”, que invita a revisar fotos, eventos del calendario y momentos clave del año para obtener una síntesis objetiva de avances y aprendizajes.
El foco no está puesto solo en los logros, sino en reconocer procesos, entender qué funcionó y qué conviene dejar atrás. A partir de allí, la IA sugiere automatizar lo necesario —mensajes, recordatorios, ambientación del hogar— para liberar la atención durante la noche.
Incluso el brindis puede quedar en manos del algoritmo: Gemini ofrece redactar palabras personalizadas para familiares o amigos, ayudando a expresar emociones que muchas veces quedan atrapadas en el pensamiento.
El paso final es contundente: activar el modo bienestar o “no molestar”. Para la IA, el mejor uso de la tecnología en Año Nuevo es saber cuándo retirarse de escena.
ChatGPT: menos sistema, más sentido
El enfoque de ChatGPT va en otra dirección. Sin automatizaciones ni despliegues técnicos, propone un cierre íntimo y minimalista, casi analógico. Su sugerencia es dedicar unos minutos antes de la medianoche a una rutina simple pero poderosa.
El ejercicio consiste en identificar tres aprendizajes del año, agradecer —aunque sea en silencio— a alguien significativo y definir una sola intención para el ciclo que comienza. No se trata de promesas ambiciosas ni listas interminables, sino de una idea guía que funcione como norte.
Según la IA, este gesto ayuda a cerrar etapas, reduce la ansiedad del cambio de año y genera una sensación de continuidad, en lugar de ruptura forzada.
Tecnología para volver a lo humano
Más allá de sus diferencias, Gemini y ChatGPT coinciden en un punto central: la inteligencia artificial puede ser una aliada para reconectar con lo esencial, no para alejarnos de ello. En tiempos de hiperconectividad, el verdadero valor no está en hacer más, sino en estar más presentes.
Así, el ritual de fin de año se redefine. No importa cuántos mensajes se envíen ni cuántas historias se publiquen, sino la calidad del cierre y la intención con la que se recibe lo que viene. Para estas IAs, el mensaje es claro: ordenar, agradecer y, llegado el momento, soltar el teléfono para empezar el nuevo año con atención plena.