
Cosquín se prepara para una noche que ya es historia antes de empezar. A tres décadas de aquella irrupción que sacudió al folklore argentino, Soledad Pastorutti vuelve al escenario mayor del Festival Nacional de Folklore para celebrar su camino artístico en una jornada que agotó entradas y reafirma un lazo que el tiempo no logró aflojar.
La octava luna, este sábado 31 de enero, se vivirá como un ritual colectivo donde la música, la memoria y la emoción serán protagonistas.
El 26 de enero de 1996 marcó un antes y un después: desde las peñas al corazón de Cosquín, una joven santafesina cambió para siempre la escena folklórica. Hoy, convertida en figura central y referencia de varias generaciones, La Sole regresa para celebrar ese recorrido en una edición del festival que viene batiendo récords de convocatoria y consolidando su espíritu federal.
Un festejo que trasciende el escenario
La celebración se desplegará a lo largo de todo el día y no se limitará al show central. Actividades abiertas, encuentros con el público y transmisiones especiales formarán parte de una propuesta extendida que comenzará por la tarde en la Peña de La Sole, en la plaza San Martín, y continuará en la plaza Próspero Molina con una previa especial y cobertura para todo el país y el exterior.
Ya pasada la medianoche llegará el momento más esperado: un espectáculo concebido especialmente para Cosquín, con una puesta inédita y un recorrido por las canciones que marcaron a distintas generaciones. El cierre incluirá una caravana simbólica junto al público, recreando aquel primer camino hacia el festival que hoy integra la memoria colectiva.
La octava luna, en escena
La grilla del sábado 31 acompañará ese clima de celebración popular con una programación diversa y representativa. Juntos – La Leyenda Continúa, Suna Rocha, Juan Iñaki, Yamila Aguado (Revelación 2025), Pablo Lozano y Adrián Maggi antecederán al show central “Soledad – 30 Años”. También se presentará la pareja de baile tradicional ganadora del Pre Cosquín 2026, integrada por Fabiana González y Darío Flores.
El cierre será festivo, con una gran cacharpaya que reunirá a Lucas Cáceres, Raza y Barro, Magalí Gómez, Julián Oderiz, Melina Cabacota, Sacheros Dúo y Rodolfo Salar. Aunque el adiós tendrá tono emotivo, el festival todavía reservará una última noche para el reencuentro final.
El festival, más allá de la música
Cosquín volvió a mostrar que su identidad se construye también fuera del escenario mayor. Los talleres culturales se consolidaron como uno de los espacios más convocantes de la programación, ofreciendo instancias de formación, intercambio y vivencia profunda de las danzas populares para bailarines, estudiantes y público en general.
El taller de iniciación a las danzas folklóricas, coordinado por Alejandro Romero, propuso un recorrido federal por el mapa coreográfico argentino, con una metodología accesible y dinámica. Las danzas litoraleñas, a cargo de Claudia García, profundizaron en ritmos y estilos como el chamamé, la chamarrita y el rasguido doble, mientras que Juan José Torres puso en valor el patrimonio cordobés a través de la jota, la cueca y el gato zapateado.
El cruce de expresiones se completó con el taller de zapateo afroperuano y ritmo de festejo, coordinado por Eli Otero, que sumó una dimensión expresiva distinta, y con el taller de tango social de Marianela Santillán, un espacio de encuentro donde el abrazo y la escucha volvieron a ocupar un lugar central dentro del espíritu del festival.