
La octava luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 quedará grabada como una de las noches más memorables de su historia. Soledad Pastorutti celebró los 30 años de su debut en el escenario mayor con un espectáculo imponente, atravesado por la emoción, la lluvia persistente y un cierre popular que desbordó las calles de la ciudad.
La tormenta comenzó a insinuarse desde temprano, durante el espectáculo “Juntos, la leyenda continúa”, protagonizado por Los 4 de Córdoba y Por Siempre Tucu, quienes emocionaron al público con clásicos como La Oma y De esas que te hacen llorar. Lejos de desalentar a la gente, la lluvia acompañó una plaza colmada, con entradas agotadas desde hacía días.
La noche avanzó con momentos destacados, como la presentación de la pareja de baile ganadora del Pre Cosquín 2026 y la actuación de Suna Rocha, que a sus 77 años ofreció una interpretación cargada de entrega y emoción, acompañada por Juan Iñaki. El cantante cordobés también tuvo su espacio y se llevó el aplauso del público con su voz y carisma.
Cada artista que pasó por el escenario Atahualpa Yupanqui fue preparando el clima para el gran cierre. Pablo Lozano, Yamila Aguado —primera mujer ganadora del malambo en Cosquín 2025— y el compositor Adrián Maggi elevaron la intensidad de una noche que ya se sentía histórica.
El punto culminante llegó con la aparición de Soledad Pastorutti. La artista irrumpió en escena con una puesta impactante: descendió desde una enorme luna suspendida por una grúa, dando inicio a un show tan ambicioso como emotivo.
Con su característico poncho y varios cambios de vestuario, La Sole recorrió su historia artística acompañada por sus músicos, su familia y un público que no dejó de cantar bajo la lluvia. Aunque había confesado nervios por el clima, una vez en el escenario se entregó por completo, disfrutando la noche como una verdadera celebración personal y colectiva.
El espectáculo contó con una nutrida lista de invitados: Pedro Capó, Nahuel Pennisi, Cazzu, Teresa Parodi, La Delio Valdez, su hermana Natalia y los hermanos Lucero. Varios de ellos forman parte del proyecto “Casa Sole”, una propuesta artística que la cantante viene desarrollando en su canal oficial de YouTube.
La lluvia se intensificó, pero no logró opacar la fiesta. Entre espuma, ponchos al viento y un escenario resbaloso, Soledad siguió cantando y bailando, fiel a su espíritu arrollador. Hubo momentos íntimos que quedarán en la memoria del festival: sentada en el escenario con un bebé en brazos, cantando coronada de espuma, y compartiendo el cierre junto a su familia, en una escena de enorme calidez humana.
Luego del show, Pastorutti brindó una conferencia de prensa, sopló las velitas de dos tortas gigantes y, pasada la madrugada, encabezó una caravana inolvidable. A bordo de un coche autobomba de los Bomberos de Cosquín, recorrió las calles hasta la Plaza San Martín, cantó a capella, firmó autógrafos y agradeció, empapada, el cariño de su gente.
Bajo una lluvia que no dio tregua, Soledad volvió a demostrar por qué es una de las figuras más queridas y trascendentes del folklore argentino. Lo vivido en la octava luna fue una de esas “lindas locuras” que hacen grande a Cosquín y que permanecerán por décadas en la memoria popular.