
La Confederación General del Trabajo resolvió convocar a un paro general sin movilización en rechazo a la reforma laboral que ya cuenta con media sanción del Senado de la Nación Argentina y que será tratada en los próximos días en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.
La decisión fue adoptada tras una reunión virtual entre los dirigentes sindicales. Desde la central obrera destacaron que la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor garantiza un alto nivel de acatamiento, especialmente en el sector transporte, algo que no había ocurrido en la última medida de fuerza.
La huelga será la cuarta contra la gestión del presidente Javier Milei. Las anteriores protestas se realizaron en enero de 2024 contra el DNU 70/2023, en mayo de 2024 contra la Ley Bases y en abril de 2025 con foco en reclamos vinculados a jubilaciones.
Uno de los dirigentes del triunvirato sindical, Cristian Jerónimo, afirmó que existen consensos internos para avanzar con la medida y aseguró que trabajarán para lograr una huelga de alcance nacional. En ese contexto, el respaldo del histórico referente de la UTA, Roberto Fernández, fue clave para consolidar la convocatoria.
Además del transporte automotor, se espera la adhesión de otros gremios como la Unión Ferroviaria, La Fraternidad y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que nuclea a distintos sectores logísticos y de movilidad.
Debate político y tensiones por la reforma
El conflicto se profundizó tras modificaciones de último momento en el régimen de licencias por enfermedad. El Gobierno analiza alternativas para evitar cambios en el texto aprobado por el Senado. En ese marco, el presidente Milei mantuvo reuniones con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich para evaluar escenarios políticos y legislativos.
En paralelo, la mesa política coordinada por el vocero y jefe de Gabinete Manuel Adorni —junto al titular de Diputados Martín Menem, el asesor presidencial Santiago Caputo, el ministro del Interior Diego Santilli y el funcionario Ignacio Devitt— evalúa alternativas para sostener el proyecto sin que deba volver a la Cámara Alta.
Por su parte, sectores empresariales como la Unión Industrial Argentina presionan para avanzar con medidas que reduzcan costos laborales.
Presión sindical y conflicto interno
Dentro del sindicalismo también hay tensiones. Espacios gremiales como el Frente de Sindicatos Unidos —que reúne a la Unión Obrera Metalúrgica, la Asociación Trabajadores del Estado, el sindicato de Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y las centrales Central de Trabajadores de la Argentina— reclamaban medidas más duras, incluyendo paro con movilización.
La CGT sostiene que la reforma implica retrocesos en derechos laborales, especialmente en puntos como indemnizaciones, banco de horas, cambios en la jornada laboral y, principalmente, la reducción salarial en licencias por enfermedad no vinculadas al trabajo.