
Manuel Manubens Calvet, quien protagonizó la disputa judicial por identidad y herencia más extensa y resonante de la historia civil de Córdoba y de Argentina, falleció días atrás en la ciudad de Posadas, provincia de Misiones.
El deceso del heredero se produjo a los 72 años de edad durante la madrugada del 24 de marzo, informó el sitio misionero Primera Edición. Durante años la causa ocupó portadas de diarios nacionales y fue seguida de cerca por La Voz del Interior.
La noticia marca el cierre definitivo de un reclamo ininterrumpido que duró más de cuatro décadas en los tribunales de la provincia de Córdoba. En 2020 se publicó un informe de su periodista Sergio Carreras sobre quiénes se quedaban con la herencia del hacendado terrateniente Juan Feliciano Manubens Calvet.
Causas del fallecimiento y cuadro clínico
El fallecimiento de Manubens Calvet se constató aproximadamente a las 2.30 de la madrugada, tras un agravamiento sostenido de su estado de salud.
Según informaron desde su entorno íntimo, el hombre padecía diversas afecciones crónicas severas que deterioraron su capacidad respiratoria y cognitiva.
Su hijo, Luis Manubens Calvet, actuó como vocero oficial de la familia y confirmó los motivos médicos del desenlace ante la prensa.
“Él a lo largo de toda su vida padeció de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc). Además, ya tenía Alzheimer, diagnosticado después de 2022”.
El familiar directo explicó que los últimos años de vida resultaron particularmente difíciles para el entorno íntimo. Esto se debió al rápido avance de la enfermedad neurodegenerativa, la cual afectó severamente la memoria y la autonomía del paciente.
El origen en Corrientes y la aparición pública del por entonces Manuel Maidana
El protagonista de esta historia nació originalmente bajo el nombre de Manuel Maidana en las zonas cercanas a los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes.
Años más tarde, saltó a la escena pública nacional con un reclamo extraordinario que sacudió los cimientos legales de la Justicia.
Aseguraba firmemente ser el único hijo biológico de Juan Feliciano Manubens Calvet, un acaudalado político y hacendado cordobés.
El estanciero había fallecido en el año 1981 sin dejar descendencia reconocida legalmente por los magistrados.
Para visibilizar su exigencia de filiación, Manuel llegó a encadenarse a modo de protesta frente a la iglesia principal de Villa Dolores.
Un laberinto judicial por cientos de millones
La fortuna en juego no era menor: el acervo hereditario vacante estaba valuado en cientos de millones de dólares.
La disputa por la administración de la herencia se convirtió en un verdadero laberinto legal que involucró a decenas de sobrinos y herederos indirectos.
A lo largo de todo el proceso civil, los análisis de ADN dictaminaron de manera reiterada en contra de su pretensión de ser hijo biológico.
Sin embargo, su enorme persistencia en los tribunales logró trabar el avance del expediente judicial durante varias décadas ininterrumpidas.
Su cruzada por la sucesión lo llevó a enfrentar juicios paralelos y hasta sufrir detenciones por parte de las autoridades.
La lucha de él siempre fue saber sus raíces, su identidad y, por ende, lo que le correspondía.
Irregularidades, política y estafas internacionales
La histórica pelea por el patrimonio de Juan Manubens Calvet no se desarrolló mediante un proceso judicial transparente.
El expediente registró episodios delictivos gravísimos, incluyendo la desaparición de cadáveres, se pusieron en dudas otras paternidades y ocurrió el sistemático saqueo de panteones familiares.
También se denunció el robo de ganado vacuno en las estancias, el desmantelamiento de los campos y la creación de sociedades offshore no declaradas.
La inmensa fortuna paralizada atrajo a múltiples actores de poder que intentaron apropiarse de los bienes de forma irregular.
Se reportó la intervención de estafadores internacionales, obispos católicos, enviados del Vaticano y gobernadores.
Mientras el expediente se demoraba enriqueciendo a terceros, Margarita Woodhouse, la histórica compañera del estanciero cordobés, murió en la miseria absoluta.
Resolución millonaria y derecho a la identidad
En el año 2020, tras casi cuarenta años de litigios y arreglos que no siempre fueron transparentes, las partes lograron establecer un acuerdo financiero para cerrar el caso.
La sucesión le abonó a Manuel varios millones de dólares para que el expediente pudiera llegar a su fin.
Ese mismo año, la Justicia civil finalmente le reconoció formalmente su derecho a la identidad, un hito clave que consolidó su lucha personal.
“Fue en 2021 que nosotros cambiamos el apellido. Primero mi padre y por ende después lo pudo hacer toda la familia”, recuerda su hijo.
Los últimos años del heredero Manuel Manubens Calvet
A pesar de que la genética forense nunca validó el vínculo de sangre, Manuel continuó siendo el «Manubens Calvet» más convencido de su relato.
En el año 2000, vivía en una casa muy humilde en la provincia de Misiones, donde todos sus hijos y nietos ya utilizaban el apellido de la acaudalada familia cordobesa.
El caso judicial dejó una marca tan profunda que, hasta 2025, continuaron apareciendo personas que aseguraban ser descendientes directos por línea biológica de Juan Manubens Calvet, recordó en un posteo el periodista Carreras.
Durante su última entrevista brindada a la prensa en julio del año 2020, Manuel reflexionó sobre su extenso derrotero legal.
“Mi fe siempre me ayudó mucho, mi familia me acompañó hasta el último minuto y había gente que me decía ‘no aflojes, Manuel’. Y nunca aflojé”.
Los restos del hombre de 72 años fueron despedidos en la más estricta intimidad familiar, cerrando de manera definitiva uno de los capítulos más complejos de los tribunales argentinos.