
Un verdadero horror sacude a la localidad de Deán Funes, en Córdoba, luego de que cayera una banda que extorsionaba y abusaba sexualmente de al menos 13 menores de edad, desde una cárcel de la provincia de Buenos Aires.
«Todo esto comienza con una chica menor de edad que hace la denuncia y a la cual la contactan para supuestamente hacer una campaña para una marca de ropa. Todo eso fue escalando hasta solicitarle fotos en malla o bikini para ver mejor su cuerpo», dijo Analía Cepede, fiscal de Instrucción de Deán Funes.
«Hay un hombre que es el autor de estas extorsiones y pedido de pornografía a las menores y otras dos mujeres que eran las que contactaban a las chicas. Una está presa y la otra estaba en libertad hasta ahora», relató la fiscal.
«El imputado ya tenía causas similares y estaba detenido y a pesar de eso podía llevar a cabo todas estas extorsiones», agregó.
Pedidos aberrantes a las menores
«Los pedidos eran cada vez más morbosos, desde fotos desnudas, relaciones sexuales no consentidas y hasta sexo con familiares», dijo.
Según la pesquisa, los damnificados eran contactados desde cuentas hackeadas que simulaban ser de una tienda de ropa. Con ese ardid, solicitaban material audiovisual y luego avanzaban con extorsiones, obteniendo contraseñas y exigiendo contenido sexual.
El trabajo de la Brigada de Investigaciones de Ischilín en conjunto con efectivos del Cibercrimen y el Ministerio Público Fiscal permitió identificar como principal acusado a un hombre de 29 años, con antecedentes por delitos sexuales, alojado en el penal de Sierra Chica.
Por orden de la Fiscalía se realizaron allanamientos simultáneos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, incluyendo el establecimiento penitenciario. Además se realizaron otros operativos en domicilios en Temperley, Rafael Calzada y La Plata.
Los procedimientos permitieron secuestrar varios dispositivos entre otros elementos clave para una causa de extrema gravedad que afecta principalmente a niños, niñas y adolescentes