
En tanto continúa el padecimiento de las dos víctimas heridas por balines disparados por un rifle de aire comprimido, mientras estaban madrugadas atrás en la plaza España del barrio Nueva Córdoba, en la Capital, los dos jóvenes sospechosos de haber efectuado esos tiros desde un edificio siguen detenidos. Ahora se supo que el arma tenía mira telescópica.
Se trata de los estudiantes universitarios Franco Agustín Alessio (27) y Ramiro Montes (27), quienes permanecen detenidos por orden judicial.
Ellos habrían disparado, según la Justicia, desde un 4º de un edificio ubicado en bulevar Chacabuco al 1000 y habrían aceptado, ante la Policía, que se “mandaron una macana”.
Tras ello, fueron aprehendidos en flagrancia, es decir, inmediatamente después de la presunta comisión del hecho.
Testigos ocasionales señalaron el piso 4°: “Tiran desde allá; se vio la punta de una escopeta”, comentaron.
Es decir, que la Policía tuvo elementos directos para vincular a los moradores del departamento con el presunto delito.
El fiscal de flagrancia Esteban Grand Grundy confirmó que ambos sospechosos continuarán detenidos en la alcaldía (el Establecimiento Penitenciario Nº 9), ubicada en barrio Güemes, y que por el momento pesa sobre ellos la imputación por el presunto delito de “lesiones leves”.
No obstante, fuentes investigativas afirmaron que esta figura podría agravarse.
En concreto, se analiza si se trata de “lesiones graves” y si caben, o no, los agravantes por “placer” y “alevosía”.
Esto último fue solicitado formalmente ante el fiscal por el abogado querellante Carlos Nayi, que representa a una de las víctimas, la joven Milagros Farías, quien en la madrugada del viernes 17 de abril recibió un impacto de balín en su cuello.
“Milagros es estudiante y trabajadora. Hoy debe continuar su vida con un balín alojado a centímetros de la mandíbula y la oreja. No hay nada de leve en este tipo de lesión, que requerirá una intervención quirúrgica”, señalaron desde el entorno de la víctima.
El fiscal Grand Grundy reconoció, que este martes mantuvo una reunión con los abogados de los acusados. Y si bien por el momento se desconoce la postura defensiva que adoptarán ambos, en la fiscalía hubo muestras de “sincero arrepentimiento” por parte de los implicados.
Milagros explicó que aún atraviesa fuertes dolores y limitaciones en su rutina diaria. “Todavía tengo el balín en la cara. Sentí como si una piedra me hubiera impactado justo antes de ponerme el casco”, relató, al tiempo que describió el impacto físico y emocional que le dejó el episodio.
Ráfaga de balines en Nueva Córdoba
El ataque tuvo lugar en la madrugada del viernes, alrededor de la 1, y se registró porque al menos dos personas que se encontraban en las inmediaciones de plaza España fueron alcanzadas por los disparos.
Milagros se encontraba con su pareja, preparándose para regresar a su casa, cuando recibió el impacto en el cuello.
Casi en simultáneo, un repartidor de 29 años fue alcanzado por otro balín en la espalda, lo que inicialmente generó temor de que se tratara de un arma de fuego real.
Testigos señalaron haber visto el cañón de un rifle asomando desde un balcón, lo que permitió orientar rápidamente el operativo policial. Minutos después, los uniformados ingresaron al edificio y detuvieron a los sospechosos.
La investigación determinó que no se trató de un único disparo, sino de varios.
El propio repartidor indicó que escuchó silbidos de proyectiles pasar cerca de su cabeza antes de ser impactado.
Además, se detectó una tercera situación de riesgo: una pareja que se encontraba comiendo en las inmediaciones de la plaza sufrió daños en su vehículo cuando un balín impactó en el capot del auto estacionado junto a ellos.
Aunque no resultaron heridos, el episodio refuerza la hipótesis de una conducta reiterada y potencialmente peligrosa.
Para los investigadores, el patrón de disparos sugiere que los tiradores apuntaban hacia personas en movimiento o en reposo, lo que podría incrementar la gravedad del caso.
Agravantes sin casuística
Desde la querella sostienen que existió “alevosía”, al disparar desde una posición elevada, oculta y con ventaja, hacia víctimas desprevenidas y sin posibilidad de defensa.
“Pedimos que se investiguen las condiciones en las que se produjo el ataque”, dijo Nayi.
También plantean el agravante por “placer”, es decir, la hipótesis de que los acusados habrían actuado con el único fin de divertirse causando daño.
Sin embargo, este punto genera debate dentro de la fiscalía.
Según explicaron fuentes judiciales, existe escasa o nula casuística en Córdoba respecto de este agravante, lo que obliga a un análisis profundo de la conducta subjetiva de los imputados.
Para ello, ya se ordenaron pericias psicológicas. “Se va a determinar si hubo rasgos de sadismo o si se trató de una conducta imprudente, aunque igualmente grave”, explicaron los investigadores.
En paralelo, se evalúa el impacto médico de las lesiones.
En el caso del repartidor, se establecieron 10 días de curación sin riesgo de vida. Pero la situación de Milagros es más compleja: la necesidad de cirugía y la existencia de posibles secuelas podrían encuadrar el hecho como lesión grave.
En este contexto, también aparece el debate sobre la reparación. En la fiscalía se remarcó que no basta con el arrepentimiento verbal: “Cualquier intento de atenuar la situación deberá traducirse en acciones concretas hacia las víctimas”.
Aun así, en Tribunales no vislumbran una salida sencilla.
La posibilidad de una condena de cumplimiento efectivo no está descartada si se comprueban los hechos en los términos más gravosos. Cabe destacar que, por el momento, los acusados son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Un rifle con mira telescópica
Recién en esta etapa de la investigación se confirmó que, en el domicilio allanado en boulevard Chacabuco al 1000, la Policía secuestró una carabina de aire comprimido equipada con una mira telescópica.
Este elemento podría resultar clave para los investigadores, ya que refuerza la hipótesis de una conducta deliberada y con capacidad de precisión a distancia.
De acuerdo con las actuaciones, los sospechosos habrían manipulado el arma durante varias horas antes del episodio.
Actualmente, ambos permanecen detenidos en el establecimiento penitenciario de barrio Güemes, aunque se analiza un eventual traslado a la cárcel de Bouwer. La decisión dependerá de la evolución de la causa y de la calificación legal que finalmente adopte la fiscalía.