
El cantautor, conductor de tevé y escritor argentino Pipo Pescador, figura emblemática de la música y la literatura infantil, celebró sus 80 años con un mensaje especial desde Alemania, donde reside. En un video difundido en redes, Enrique Fischer —su nombre real— agradeció afectuosamente los saludos recibidos y transmitió palabras de cariño a sus seguidores.
Pipo Pescador, compartió el mensaje desde la ciudad de Mosbach, estado de Baden-Wurtemberg, donde el aniversario lo encontró de paseo. El artista apareció impecable: sonriente, con sombrero y gafas de sol en el mensaje grabado. “Muy buenos días. Quiero agradecer a todos los que se acordaron de mi cumpleaños, de mis flamantes ochenta años y mandarles un abrazo. Estoy aquí en la patria vieja, en una ciudad que se llama Mosbach, que es preciosa, como ven atrás, con todas las casitas llenas de esas líneas de colores que a mí me encantan. Y desde aquí les reitero mi cariño para todos. Chau”, expresó Fischer.
Una carrera llena de éxitos
Enrique Fischer, nacido el 29 de abril de 1946 en Gualeguaychú, Entre Ríos, inició su trayectoria artística a los diecisiete años, cuando se trasladó a La Plata y comenzó a animar fiestas y actividades infantiles, descubriendo así su vocación. En 1972 debutó profesionalmente en el auditorio Río de la Plata e inmediatamente se consolidó como pionero del género infantil en Argentina y España.
Ese mismo año, eligió el nombre artístico “Pipo Pescador”, traduciéndolo del significado de su apellido. Y tuvo un gran éxito en televisión con sus programas Pipo ’72 y Piedra Libre, con su acordeón a cuestas y lookeado siempre con boina.Al año siguiente, protagonizó la película “Luces de mis zapatos”, dirigida por Luis Puenzo, que afianzó su liderazgo en el rubro infantil.
La carrera de Fischer ganó proyección internacional gracias a la difusión de sus canciones por el trío español de payasos Gaby, Fofó y Miliki, quienes popularizaron “El auto de papá” dentro del cancionero tradicional. Durante la última dictadura militar argentina, Fischer se exilió durante un tiempo y luego regresó al país con la restauración democrática.
Sus aportes a la literatura infantil incluyen el libro “María Caracolito”, dedicado a una niña con Síndrome de Down, obra reconocida con el auspicio de la UNESCO. Fischer también fue distinguido como Hijo Ilustre de Gualeguaychú y Personalidad destacada de la Cultura porteña. Entre otros galardones, obtuvo el Diploma al Mérito de los Premios Konex (1981 y 1991), el Santa Clara de Asís (2001), el Carlos Gardel (2002) y el ACE (1998).
Legado en la música y literatura infantil
La producción artística de Pipo Pescador es un pilar del repertorio infantil hispanohablante. Canciones como la mencionada “El auto de papá” o “La canción del eco” forman parte esencial de la memoria musical de varias generaciones y continúan presentes en celebraciones y juegos.
Fischer también desarrolló una faceta destacada como escritor y director teatral, abordando temáticas de inclusión y sensibilidad social. Entre sus obras figuran “Casa sin ventanas”, sobre la infancia y el autismo, “La campana bajo el agua”, sobre niños sordos, y “María Caracolito”, que celebra la diversidad. Entre 2012 y 2015 exploró nuevos lenguajes con “Tangos desaforados”, espectáculos para público adulto presentados en Buenos Aires.
La relación de Fischer con el acordeón fue determinante en su vida artística, aunque trajo consigo secuelas físicas tras décadas de actuaciones. Sin embargo, expresó: “La artrosis en el hombro y la leve inclinación me acompañarán el resto de mi vida”. Aun así, aseguró que si pudiera elegir, optaría por volver a tocar el instrumento».
A lo largo de su carrera, Fischer preservó cerca de cinco mil cartas de niños y todavía recibe mensajes de adultos que crecieron con sus canciones y valoran su legado.
Vida en Alemania y reflexiones sobre el retiro
Desde 2015, Enrique Fischer reside en Eberbach, Alemania, junto a su hija Carmela y su familia. Allí encontró el anonimato y la tranquilidad que anhelaba tras años de exposición pública.
Según relató, Fischer enfatizó que la vida en Eberbach le brinda seguridad y permite reconfigurar su identidad fuera de la figura mediática. Vive como un ciudadano común en una pequeña calle con solo ocho casas, disfrutando de la calma y la cercanía con su familia.
Su retiro progresivo se consolidó tras su último trabajo en teatro infantil en 2010, aunque continuó participando en actividades musicales y recitales en Alemania. El artista subrayó el desafío de separar a “Pipo Pescador” del Enrique personal, y reconoció que tardó mucho en comprender que el valor propio no dependía de la fama o la audiencia.
Inspirado constantemente por la niñez, Fischer defiende la esperanza de un mundo mejor depositada en los niños actuales. A través de la música, los libros y el teatro, Pipo Pescador confió en el poder de la infancia para crear una sociedad en la que merezca la pena vivir con felicidad y dignidad.