
El miedo volvió a instalarse entre los vecinos de barrio General Paz, en la franja norte de la ciudad de Córdoba, apenas a 10 cuadras de la Casa de Gobierno, a raíz de una sucesión de robos o intentos de entraderas bajo la práctica de escalamiento.
Se trata de una modalidad delictiva que es conocida desde hace años en el sector, pero que en las últimas semanas reapareció con fuerza: ladrones que trepan por los frentes de los edificios hacia los balcones, ingresan a departamentos de los primeros pisos y actúan armados.
“Están dispuestos a todo por un poco de dinero”, afirman los damnificados.
El episodio más reciente ocurrió hace una semana en calle General Paz al 1420 y encendió nuevamente las alarmas entre quienes viven en uno de los barrios más céntricos de la Capital.
Según reconstruyeron vecinos y fuentes policiales, un delincuente logró ingresar a un edificio durante la tarde y escaló hasta uno de los departamentos. Allí sorprendió a una jubilada de 72 años que se encontraba sola en el inmueble.
Armado con un cuchillo, el sospechoso amenazó a la mujer y le robó distintas pertenencias antes de escapar.
En las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia, que comenzaron a circular rápidamente entre grupos vecinales, se observa a un hombre con barbijo negro y campera gris desplazándose por el edificio.
De acuerdo con un grupo de vecinos que integra un chat de WhatsApp donde se emiten alertas por hechos de inseguridad en el barrio, y del que participan al menos 70 habitantes del mismo sector, el caso no es un episodio aislado ni su protagonista un ladrón recién iniciado.
“Este mismo sospechoso que ingresó al departamento de la mujer fue grabado por otras cámaras de videovigilancia cuando intentó ingresar a otros edificios, ya sea escalando o forzando puertas”, explicaron vecinos consultados por este medio.
En las conversaciones del grupo abundan las capturas de cámaras de seguridad, advertencias sobre personas merodeando balcones y pedidos de precaución para quienes viven en plantas bajas o primeros pisos.
El temor, aseguran, creció de manera sostenida durante los últimos meses.
Ladrones escaladores y el ojo puesto en el balcón
El miedo se volvió parte de la rutina cotidiana.
Inquilinos y propietarios de barrio General Paz reconocieron en diálogo con La Voz que viven en estado de alerta permanente ante la posibilidad de encontrarse con un extraño en el balcón de sus departamentos.
“No sabés cuándo te va a tocar a vos, así que vivimos con las ventanas y las rejas cerradas”, resumió una vecina que prefirió preservar su identidad.
Temen a delincuentes que trepan por las fachadas de los edificios y buscan departamentos vulnerables para ingresar rápidamente y escapar antes de la llegada de la Policía.
En la zona se encuentra la Comisaría 6ª.
Según habitantes del sector, en los grupos de seguridad barrial aparecen constantemente mensajes sobre intentos de ingreso por balcones.
“Suben por el frente y se meten en los pisos más bajos. Por lo general, en el primer piso los balcones suelen tener rejas, así que van a las segundas o las terceras plantas”, describieron.
La sensación de inseguridad afecta incluso la vida cotidiana dentro de las viviendas. “Estamos viendo una serie en la televisión y tenemos un oído puesto afuera, para estar atentos a posibles gritos de auxilio de los vecinos”, comentó otro residente. Y agregó con resignación: “No podemos vivir de esta manera”.
La banda de “los Escaladores”
Para colmo, muchos creen que detrás de los episodios no actúa una sola persona, sino una banda organizada.
“Son las mismas caras siempre. Lo sabemos porque están grabados y sus imágenes circulan en los grupos. Se mueven en banda y mientras uno o dos hacen campana, los otros suben por los pisos o intentan forzar las puertas”, relataron.
Consultados por este medio sobre la respuesta de las autoridades, varios vecinos reconocieron que existe presencia policial y patrullajes preventivos en el barrio. Sin embargo, también cuestionaron las dificultades para formalizar denuncias.
“La Policía actúa y está presente, pero muchos damnificados prefieren no perder el tiempo en la comisaría, porque te tienen más de 10 horas hasta que te toman la denuncia en la Unidad Judicial, cuando te la receptan”, se quejaron.
Esa situación, entienden, termina generando un subregistro de casos y complica aún más el seguimiento judicial de los delincuentes.
Una zona golpeada por los robos
Para peor, los ladrones que se escurren a las viviendas por los balcones no son el único problema. Hay una seguidilla de episodios delictivos en General Paz y sectores cercanos que se registraron en distintos procedimientos policiales durante las últimas semanas.
El 7 de mayo, dos hombres fueron detenidos en el sector luego de un seguimiento realizado a través del rastreo de un celular robado en General Paz.
El operativo se concretó en calle La Plata al 800, donde la Policía secuestró una motocicleta, mochilas, llaves de vehículos, dinero, cascos y distintos elementos presuntamente sustraídos. Según la investigación, los sospechosos incluso intentaron cambiar su apariencia antes de ser controlados por los efectivos.
Días antes, el 4 de mayo, un menor de edad fue detenido tras intentar ingresar a un comercio ubicado en calle Viamonte al 1400.
El procedimiento se desarrolló en la esquina de Catamarca y Roma, luego de un llamado al 911. Durante el control, la Policía secuestró una notebook, un celular, dinero y una planchuela de hierro que el sospechoso llevaba en un bolso.
El 29 de abril también se registró un procedimiento llamativo en la zona.
Dos jóvenes, de 16 y 19 años, fueron sorprendidos mientras empujaban una motocicleta robada. Al advertir la presencia policial, escaparon y uno de ellos incluso se arrojó al río en un intento desesperado por huir. Ambos terminaron detenidos en inmediaciones de la calle 25 de Mayo y la avenida Intendente Ramón Bautista Mestre.
La sucesión de hechos recientes se remonta hasta el 20 de abril, cuando tres menores fueron aprehendidos en la intersección de Lima y Jacinto Ríos tras un intento de robo en dos viviendas. Los efectivos secuestraron armas blancas, una varilla de hierro y otros elementos peligrosos.