
En algunas Salas Cuna de Córdoba empezaron reemplazando la leche por té con leche. Después, por mate cocido. Más tarde llegaron las donaciones de vecinos, familiares o comerciantes del barrio.
En otros casos, las referentes sociales salieron a pedir ayuda por radio o en redes sociales para conseguir algunas cajas de leche maternizada o sachets para sostener desayunos, meriendas y módulos alimentarios destinados a familias vulnerables
La escena se repite desde hace meses en distintos barrios de Córdoba Capital y del interior provincial. Referentes territoriales que gestionan Salas Cuna denunciaron que desde diciembre no reciben las partidas de leche destinadas tanto al funcionamiento diario de estos espacios, como los módulos de leche que las familias se llevan a sus casas (y que se entregan en dispensarios o en Casa Cuna).
El reclamo involucra a las más de 500 Salas Cuna que funcionan en la provincia, espacios destinados al cuidado y atención integral de niños de entre 45 días y tres años en contextos de vulnerabilidad social.
“En diciembre fue la última vez que entregaron leche”, afirmó Jerónimo Walter “Pollo” Díaz, dirigente social que coordina Salas Cuna en Villa La Tela, Las Violetas, Bajo Pueyrredón y San Roque. Entre todas asisten a unos 270 niños.
Según relató Díaz, durante enero y febrero interpretaron que la demora podía estar vinculada al receso de verano y al cambio de gestión del programa «Más leche más proteína» que pasó de la Secretaría de Desarrollo Humano a la Secretaría de Gobernación (el mismo sector que gestiona Paicor). Pero el problema continuó durante marzo, abril y mayo.
“Cuando pasan seis meses ya hay una serie falta de compromiso con la niñez. A un bebé de dos meses no le podemos dar alimento. Solo toma leche. Si no hay leche se compromete su desarrollo cognitivo”, sostuvo Díaz.
Y aseguró que las respuestas oficiales fueron cambiando con el tiempo. Primero les dijeron que había cambios administrativos y luego que el programa había cambiado de jurisdicción. Más tarde, que dependía de nuevas licitaciones y controles bromatológicos.
Testimonios
Mientras tanto, las Salas Cuna comenzaron a improvisar estrategias para sostener la alimentación de los chicos.
“Hay muchas mamás que están presas o no pueden amamantar. Les estamos dando mate cocido porque no hay leche”, afirmó otra referente barrial. En barrio Cerro Norte, Carmen Carreras coordina una Sala Cuna de la asociación civil Aprendiendo a Vivir Solos. Allí asisten 50 niños divididos entre turno mañana y tarde.
“Desde diciembre hay un faltante de entrega de leche. Hicimos reclamos y nos dicen que están en trámite o que falta una firma”, explicó.
La dirigente contó además que en una oportunidad recibió leche próxima a vencer. “Me dieron una leche especial para un bebé y cuando la saqué estaba por vencer”, cuestionó.
En esa Sala Cuna, explicaron, comenzaron a reemplazar preparaciones habituales, como flanes caseros o mamaderas, por infusiones más económicas.
“Como podemos, les damos mate cocido. Amigos nos donan una caja de leche y nos vamos manejando”, señaló Carreras.
En Las Violetas, Silvana Páez describió una situación similar. “Las familias pensaban que nosotros no les queríamos entregar la leche. Y les teníamos que decir: no hay”, relató.
La referente aseguró que incluso comenzaron a acercarse vecinos cuyos hijos ni siquiera asistían a las Salas Cuna para pedir ayuda alimentaria. “Ahí vimos la magnitud del problema”, sostuvo.
La respuesta oficial
Desde la Secretaría General de la Provincia reconocieron la demora en la entrega de leche, aunque aclararon que el programa funciona como un “refuerzo alimentario” y no como la provisión principal de alimentos para los niños, según indicaron.
Fuentes oficiales señalaron que el esquema se interrumpió tras un cambio de jurisdicción administrativa y explicaron que actualmente el programa se encuentra atravesando procesos de licitación y análisis bromatológicos similares a los que se aplican en Paicor.
“Queremos llegar con estándares de calidad”, señalaron desde el Gobierno provincial, aunque omitieron decir por qué no suplieron esa entrega en los meses en los que se realizaban los controles bromatológicos.
Según esa versión, la alimentación de los niños dentro de las Salas Cuna estaría garantizada porque la Provincia transfiere desde el programa fondos para su funcionamiento, mientras que los módulos que entrega el programa «Más leche, más proteína» constituyen un complemento para consumo en los hogares, no en las salas.
Sin embargo, los referemtes de las Salas Cuna indicaron que el suminsitro de leche está cortado por completo: tanto para la sala como para el consumo en hogares.
Desde Gobierno indicaron que la licitación está en proceso y que la semana que viene se restablecería la distribución del alimento. También aclararon que el programa tiene una demora desde marzo (y no desde diciembre) porque las entregas se realizan de acuerdo al calendario escolar.
Pero los referentes barriales rechazan esa explicación.“Siempre se entregó leche de diciembre a diciembre”, respondió Díaz.
El dirigente negó además que los fondos habituales del programa Casa Cuna incluyan partidas específicas para la comprar leche. «Lo que establece el programa es que esos fondos se usen para pago de alquileres, becarios e impuestos. Nunca nos dieron plata aparte para sostener la alimentación. Nos entregan una caja con alimentos, aceite y otros insumos, pero la leche no está en la caja”, aseguró.
Mientras tanto, en muchas Salas Cuna la ayuda empezó a llegar desde afuera del Estado. Díaz contó que, tras una entrevista radial, recibieron una donación de $ 250 mil para comprar leche.
“Nosotros somos el brazo del Estado donde el Estado no llega. Pero hace cinco meses que estamos esperando”, finalizó.