
La Fórmula 1 tuvo un giro clave en Japón y Andrea Kimi Antonelli fue quien mejor leyó la carrera. El italiano de 19 años ganó en Suzuka con Mercedes, firmó su segundo triunfo al hilo y pasó a encabezar el campeonato, estableciendo una marca inédita por su edad.
La competencia parecía inclinarse inicialmente hacia Oscar Piastri, que había tomado la punta tras una largada impecable. Sin embargo, todo cambió con el accidente de Oliver Bearman, que obligó a la salida del Auto de Seguridad. En ese instante, Antonelli —que todavía no había ingresado a boxes— quedó en una posición ideal y, tras las detenciones del resto, se adueñó del liderazgo.
Desde la relanzada, el joven italiano no dejó margen: impuso ritmo, administró la ventaja y se encaminó a una victoria contundente, con más de 13 segundos de diferencia sobre Piastri. Charles Leclerc completó el podio tras sostener su lugar frente al avance de George Russell.
Más atrás, la carrera ofreció peleas intensas pero sin cambios en los puestos de punta. Norris superó a Hamilton en el cierre para ser quinto, mientras que Gasly se destacó con un séptimo lugar para Alpine, conteniendo a Verstappen, que terminó muy cerca.
La otra cara de la moneda fue Franco Colapinto. El argentino había construido una buena primera parte, metiéndose en el pelotón que peleaba por los puntos. Pero su parada previa a la neutralización lo dejó expuesto: el Auto de Seguridad le jugó en contra y lo relegó en el clasificador.
En el final, intentó recuperar terreno frente a Carlos Sainz, pero no logró superarlo y cerró su participación en el 16° puesto.
Así, en una carrera atravesada por la estrategia y las circunstancias, Antonelli capitalizó el momento justo y se subió a lo más alto del campeonato, confirmando que su impacto en la categoría ya no es sorpresa, sino tendencia.