
El combate entre Anthony Joshua y Jake Paul, disputado en la ciudad de Miami y transmitido a nivel mundial bajo el patrocinio de Netflix, dejó consecuencias severas para el youtuber convertido en boxeador profesional. El estadounidense fue noqueado en el sexto round de una pelea de pesos pesados que acaparó millones de espectadores y terminó con Paul hospitalizado y sometido a una intervención quirúrgica.
Desde el inicio del combate, la diferencia física y técnica entre ambos fue evidente. Joshua, excampeón mundial y uno de los referentes del boxeo moderno, dominó con autoridad los intercambios, neutralizando los intentos ofensivos de Paul, que mostró valentía pero escasos recursos ante un rival de jerarquía superior. El desenlace llegó a los 1:31 minutos del sexto asalto, cuando una potente mano derecha del británico impactó de lleno y dejó sin respuestas al estadounidense, obligando al árbitro a detener la pelea tras completar la cuenta.
Luego del combate, Joshua fue cauto en sus declaraciones, aunque reconoció que el final tardó más de lo esperado: “Tomó un poco más de tiempo, pero la mano derecha finalmente encontró su destino”, afirmó tras bajar del ring. Con esta victoria, el británico quedó nuevamente habilitado para buscar la recuperación del título mundial que había perdido frente a Oleksandr Usyk, reforzando su lugar en la elite del boxeo pesado.
La preocupación llegó del lado de Jake Paul. Tras el KO, fue trasladado de inmediato a un centro médico, donde se le diagnosticaron lesiones de gravedad, entre ellas una doble fractura de mandíbula y la pérdida de varias piezas dentales. El propio Paul utilizó sus redes sociales para llevar tranquilidad a sus seguidores, publicando imágenes de radiografías y fotografías posteriores a la operación, que —según confirmó— se realizó sin complicaciones.
Pese a la dureza del golpe y la magnitud de las lesiones, el estadounidense dejó un mensaje optimista: “Es un gran peleador y me pateó el trasero, pero de eso se trata este deporte. Voy a volver y a seguir ganando”, expresó, reafirmando su intención de continuar su carrera dentro del boxeo profesional.
El evento, más allá del resultado deportivo, volvió a abrir el debate sobre los cruces entre figuras del boxeo tradicional y celebridades reconvertidas en púgiles, en una industria cada vez más influenciada por el espectáculo y la exposición mediática. En este caso, el desenlace fue contundente: la experiencia y la potencia de Joshua marcaron la diferencia, dejando a Jake Paul con una dura derrota y un largo proceso de recuperación por delante.