
Mark Zuckerberg impulsa una transformación interna en Meta al desarrollar un agente de inteligencia artificial (IA) destinado a asistirlo en su rol de director ejecutivo, como parte de la estrategia de la empresa para integrar la IA en todas sus operaciones y mejorar la capacidad de respuesta y eficiencia frente a competidores nativos en este campo.
La iniciativa no solo busca optimizar la gestión diaria de Zuckerberg, sino que anticipa el objetivo mayor de que cada empleado y usuario, dentro y fuera de la compañía, disponga en el futuro de su propio agente personalizado de IA, lo que podría redefinir el trabajo en empresas tecnológicas de gran escala.
Cómo ha cambiado la IA las operaciones internas en Meta
En los últimos meses, la estructura y las rutinas de Meta han cambiado radicalmente, tras la introducción de herramientas de IA en actividades cotidianas y procesos internos.
El agente personal que utiliza Zuckerberg le permite acceder a información directamente y de forma veloz, eliminando intermediarios humanos para tareas que antes consumían tiempo y recursos, según una persona familiarizada con el proyecto citada por The Wall Street Journal.
Esta dinámica responde al objetivo de Meta de simplificar la organización y dotarla de mayor agilidad para no quedar rezagada frente a las startups del sector, que operan con plantillas reducidas y ciclos de desarrollo acelerados.
Qué innovaciones ha traído la integración de IA en las actividades de Meta
Uno de los datos distintivos de este proceso evolutivo es el fuerte uso de agentes basados en IA a nivel de empleado, entre ellos My Claw, con capacidad de acceso a registros de chat y archivos de trabajo, y una herramienta bautizada como Second Brain.
Esta última, desarrollada sobre Claude por un empleado de Meta, actúa como una suerte de jefe de gabinete virtual, indexando documentos y asistiendo en proyectos.
Según el foro interno al que tuvo acceso el medio mencionado, hay grupos donde incluso los agentes personales de cada empleado interactúan entre sí, lo que sugiere una integración inédita de asistentes autónomos en la gestión diaria.
Meta ha respaldado esta estrategia mediante adquisiciones recientes de startups del sector, como Moltbook, red social diseñada para agentes de IA, y Manus, especializada en el desarrollo de asistentes personales capaces de ejecutar tareas concretas para sus usuarios.
La incorporación de estos grupos de trabajos y tecnologías busca reforzar el ecosistema de IA propietario que la compañía está promoviendo de forma intensiva.
Cuáles consecuencias ha traído el impacto de la IA en Meta
La expansión de la IA ha traído consigo una reestructuración en Meta, que cuenta actualmente con 78.865 empleados conforme al último recuento oficial que se conoce.
La compañía ha creado una nueva organización de ingeniería de IA aplicada, con grupos ultrafluidos de hasta 50 colaboradores que reportan a un solo gerente, en respuesta directa al mandato de crear estructuras “nativas en IA” desde su origen.
Maher Saba, responsable de esta división, lo detalló en un comunicado interno, donde precisó que los grupos de trabajo responderán ante el jefe de tecnología Andrew Bosworth.
Asimismo, el uso de la inteligencia artificial está incentivado explícitamente desde la dirección: las evaluaciones de desempeño de los empleados incluyen ahora criterios orientados a la adopción de herramientas de IA.
El foro corporativo de Meta refleja esta tendencia, con publicaciones diarias de empleados que comparten nuevas aplicaciones y desarrollos propios de la tecnología. Otro punto clave es que la compañía promueve la asistencia a reuniones y hackatones centrados en IA varias veces por semana.
Qué controversias ha tenido Meta alrededor de recortes de empleos
A la par que impulsa la innovación, Meta ha enfrentado tensiones internas vinculadas a recortes de plantilla y la presión que implica el cambio acelerado. En 2022, la empresa redujo su plantilla por primera vez tras crecer hasta los 87.314 empleados durante la pandemia.
Entre 2022 y 2023, se eliminaron más de 21.000 puestos, 11.000 en un primer recorte y otros 10.000 meses después, en medio de un mercado publicitario adverso y una caída bursátil. En este sentido, las nuevas herramientas y prioridades han provocado entusiasmo e inquietud respecto a posibles despidos.