
El gendarme argentino Nahuel Gallo regresó a la Argentina durante la madrugada tras ser liberado por el gobierno de Venezuela. Su traslado se concretó en un vuelo privado provisto por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), exponiendo un complejo entramado diplomático, político y judicial.
El arribo a Ezeiza y el comunicado oficial
La aeronave aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza alrededor de las 4.30 de la madrugada. En la pista, el cabo primero fue recibido visiblemente emocionado por su esposa, María Alexandra Gómez, y por la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.
El vuelo privado había partido desde territorio venezolano y debió realizar dos escalas técnicas para reponer combustible, deteniéndose en Ecuador y en Chile antes de llegar al país.
Horas antes del arribo, la AFA emitió un comunicado para agradecer públicamente a la «señora presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez», por su disposición para atender y resolver la situación del efectivo.
«Reafirmamos que los lazos construidos a través del fútbol pueden contribuir positivamente al bienestar de nuestras naciones», destacaron desde la entidad que comanda Claudio «Chiqui» Tapia.
El avión privado y las restricciones a Tapia
El jet utilizado para el operativo de traslado es un Bombardier Learjet 60, operado por la firma Baires Fly. Esta compañía exhibe vínculos societarios con el empresario Fred Machado, y la aeronave suele ser utilizada habitualmente por el titular de la AFA.
A través de sus canales oficiales, la asociación deportiva difundió una fotografía de Gallo al pie del avión. En la imagen estuvo acompañado por el prosecretario de la entidad, Luciano Nakis, y el director de relaciones institucionales, Fernando Isla Casares.
Sin embargo, el gran ausente en la comitiva fue el propio Claudio Tapia. El dirigente tenía intenciones de viajar a Venezuela para tomarse la foto con el gendarme, pero la Justicia federal le prohibió la salida de la Argentina.
El juez en lo Penal Económico Diego Amarante, quien investiga actualmente a la AFA por presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social, le denegó el permiso solicitado el pasado sábado.
El rol clave del presidente de la FVF
Detrás de la liberación del oficial argentino cobró un marcado protagonismo la figura de Jorge Andrés Giménez Ochoa, el actual presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).
Giménez, un dirigente de 38 años señalado por sus vínculos empresarios con el régimen chavista, ofició como el principal nexo e intermediario directo ante Delcy Rodríguez para destrabar el conflicto bilateral.
Según revelaron fuentes al tanto de las negociaciones, Tapia y Giménez habían delineado los detalles de la salida de Gallo durante un encuentro dirigencial celebrado la semana pasada en Colombia.
La postura del Gobierno nacional
En paralelo a las inusuales gestiones deportivas, el Gobierno argentino se pronunció institucionalmente sobre la excarcelación a través de las redes sociales del titular de Cancillería, Pablo Quirno.
El Ejecutivo nacional reconoció el aporte de países aliados y destacó especialmente «el firme apoyo del Gobierno de la República Italiana, del Gobierno de los Estados Unidos», junto al trabajo de la ONG Foro Penal.
Pese a celebrar este regreso, la administración central advirtió formalmente que continúa exigiendo al régimen venezolano «la inmediata liberación del ciudadano argentino Germán Giuliani, así como de todas las personas privadas de su libertad por razones políticas».