
Después de más de dos décadas de negociaciones intermitentes, el Mercosur y la Unión Europea concretaron este sábado en Asunción la firma de su acuerdo de asociación, un entendimiento que redefine el vínculo económico y político entre ambos bloques. El tratado dará origen a una de las mayores zonas de libre comercio del planeta, con un alcance estimado de 720 millones de personas y un fuerte impacto en los flujos comerciales globales.
El acto se desarrolló en el Teatro San José de Flores del Banco Central de Paraguay, un escenario de fuerte carga simbólica para la integración regional, ya que allí mismo se firmó el acta fundacional del Mercosur en 1991. En representación de la Argentina, el presidente Javier Milei asistió como testigo de honor y confirmó que el acuerdo será remitido al Congreso en los próximos días para iniciar su proceso de ratificación durante el período de sesiones extraordinarias.
Por la Unión Europea participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, António Costa, quienes coincidieron en destacar el valor estratégico del pacto en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y repliegues proteccionistas. Von der Leyen sostuvo que el entendimiento “envía una señal clara a favor de la cooperación y la apertura”, y subrayó que Sudamérica “elige integrarse al mundo”.
El acuerdo contempla la eliminación progresiva de aranceles para más del 90% del comercio bilateral, abarcando productos industriales, agrícolas y manufacturas, además de compromisos en materia de inversiones, propiedad intelectual, estándares sanitarios y reglas técnicas. Para el Mercosur, abre la puerta a un acceso preferencial a uno de los mercados con mayor poder adquisitivo global; para la Unión Europea, implica consolidar su presencia en América del Sur y diversificar proveedores estratégicos.
La jornada, sin embargo, también dejó al descubierto tensiones políticas. La ausencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue una de las más comentadas. El mandatario optó por mantener una agenda paralela en Brasil y fue representado por su canciller, Mauro Vieira. Durante los discursos, Milei evitó gestos de acercamiento hacia Lula y no aplaudió las menciones elogiosas que le dedicó el presidente paraguayo Santiago Peña, en una muestra más del vínculo distante entre ambos gobiernos.
En contraste, el jefe de Estado argentino destacó su sintonía con la primera ministra italiana Giorgia Meloni y realizó declaraciones de fuerte contenido ideológico, mientras que António Costa reivindicó la defensa de la soberanía y el multilateralismo, en un mensaje leído como una advertencia frente a la lógica del poder unilateral en la escena global.
Santiago Peña fue el encargado de cerrar la ceremonia, al afirmar que el acuerdo representa “un logro largamente esperado por generaciones” y que el diálogo sigue siendo el único camino posible para el desarrollo regional.
De cara a lo que viene, el principal desafío será político. El tratado deberá ser aprobado por los parlamentos de cada país del Mercosur y por las instancias institucionales europeas, en un escenario donde aún persisten resistencias sectoriales, especialmente en áreas sensibles como la industria y la producción agrícola. Mientras tanto, se analiza la posibilidad de avanzar con una aplicación provisional del capítulo comercial para acelerar sus efectos económicos.