
A las 9.05 de este jueves se inició la tercera audiencia del jury a los tres fiscales que actuaron en Río Cuarto en la investigación del crimen de Nora Dalmasso: Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro.
El debate se desarrolla en la Legislatura provincial y continúa la toma de testimonios. En la primera sesión, antes de un cuarto intermedio a las 11.45, depusieron cuatro testigos.
En primer término declaró Evaristo Rosales, quien en 2006 era el ayudante fiscal titular de la unidad judicial riocuartense que intervino en la escena del crimen el domingo 25 de noviembre de 2006.
La palabra de un médico forense
Luego fue el turno del médico forense Martín Subirachs, quien intervino esa tarde en la escena y analizó el cadáver de Nora Dalmasso que estaba desnudo, tendido sobre la cama del dormitorio de la hija.
Las partes interrogaron insistentemente sobre la mecánica del crimen –estrangulamiento múltiple, por mano y lazo- los signos de una relación sexual “consentida” y el levantamiento de muestras que sirvieron para hacer análisis genéticos.
Sobre esto último, dijo que hallaron un pelo sobre el cuerpo y un manojo de cabello en la mano derecha de la víctima.
Lo que más discusión causó fue la cuestión de relaciones consentidas. Subirachs le comunicó al viudo Marcelo Macarrón que su esposa había mantenido relaciones consentidas. Luego, detalló que en el expediente el viudo habría declarado que hubo “una fiesta sexual con mucha vaselina, en definitiva una fiesta total”.
Más adelante, el médico forense se quejó porque se enteró a través del programa de Chiche Gelblun que Macarrón había facilitado al periodista el expediente y este reveló que la víctima había muerte en el marco de una fiesta sexual. Sobre esto, dijo que Macarrón lo “traicionó”.
La discusión sobre las relaciones consentidas fue abordada por la fiscal Bettina Croppi, quien preguntó a Subirachs si era posible que tras un estrangulamiento podría producirse “una anestesia previa”, lo que el testigo relativizó porque entendió que en cinco minutos que duran la asfixia y la agonía no pueden llevarse a cabo relaciones genitales como las del caso. Croppi insistió y le exhibió al médico declaraciones suyas de años atrás, ponderando a un perito de parte que en este jury acababa de descalificar por su postura.
Tras una serie de entredichos, Subirachs aclaró que él se inclinó por las relaciones consentidas pero que no descartó la posibilidad de una violación.
Cuando Croppi le preguntó si ese consentimiento pudo haber estado “viciado”, el forense dijo no entender a qué se refería.
En el interrogatorio surgió que Subirachs, durante el velatorio, dijo a la madre y al viudo de Nora que la víctima del crimen había tenido relaciones sexuales voluntarias.
La presidenta del tribunal, Julieta Rinaldi le preguntó si su conclusión de relaciones consentidas fue “antes o después de la autopsia”, a lo que respondió Subirachs: “Antes y durante la autopsia”.
Tres testimonios más
Posteriormente, hubo tres testimonios sin mayor trascendencia. El director general de la Policía Judicial, César Fortete, a quien se le preguntó sobre cuestiones relativas a la forma de investigación.
El fiscal acusado Luis Roberto Pizarro le preguntó por la validez de las autopsias psicológicas y el testigo le dijo que eran científicas, válidas y usadas en muchos lugares del mundo.
Otro de los testimonios sin mayor valor fueron los de los dos camaristas de Río Tercero, Marcelo José Ramognino y Guaraña Barbero, a quienes la defensa de Pizarro –donde comparten jurisdicción- les interrogaron sobre las bondades de la tarea actual del acusado.
En cambio, la fiscal Croppi se limitó a formular dos preguntas que hacen a la pertinencia de la citación: si los camaristas tuvieron alguna intervención a lo largo de su carrera en la causa Dalmasso y si tienen alguna referencia a la actuación de Pizarro en ese caso. A ambas preguntas, los dos vocales respondieron igual: “No”.