
La idea de subir la edad de retiro policial en Córdoba detonó un fuerte enfrentamiento político. Rodrigo de Loredo impulsó la propuesta para sostener más efectivos en actividad, pero el Gobierno provincial salió a bloquearla de inmediato.
Martín Llaryora fue categórico y eligió un canal poco habitual para fijar postura: habló por la frecuencia policial y les aseguró a los agentes que no tocará el régimen jubilatorio. El mensaje buscó llevar tranquilidad puertas adentro de la fuerza.
Desde Seguridad, Juan Pablo Quinteros endureció aún más el tono. Descalificó la iniciativa, cuestionó el diagnóstico del radical y defendió el esquema vigente con ejemplos concretos de la propia fuerza.
Mientras tanto, De Loredo redobló la apuesta y vinculó su planteo con la crisis de inseguridad, instalando el debate en la agenda electoral. El cruce dejó expuesta una discusión de fondo que recién empieza: más policías en la calle o preservar las condiciones actuales de retiro.