
El gobernador Martín Llaryora avanzó con una nueva reestructuración del gabinete provincial, que incluye la reducción de ministerios y cambios en áreas estratégicas del Gobierno de Córdoba. La medida fue confirmada por fuentes oficiales y apunta a reorganizar funciones sin alterar el equilibrio político interno.
En ese marco, los ministerios de Ambiente y Economía Circular, y de Desarrollo Humano dejan de funcionar como carteras autónomas. Sus competencias pasarán a integrarse a Educación y Salud, respectivamente, como parte de un esquema que busca concentrar áreas y optimizar la gestión.
Pese a la supresión formal de ambas carteras, Victoria Flores y Liliana Montero conservarán rango ministerial. Flores asumirá como secretaria general de Educación y Ambiente, dentro del ministerio que conduce Horacio Ferreyra, mientras que Montero ocupará la Secretaría General de Salud y Desarrollo Humano, bajo la órbita de Ricardo Pieckenstainer. En ambos casos, mantendrán jerarquía equivalente a la de ministra.
El único cambio de conducción se dará en la Agencia Córdoba Cultura, donde Marcelo Rodio, hasta ahora secretario de Transporte y dirigente de estrecha confianza del gobernador, será designado como nuevo presidente. El actual titular, Raúl Sansica, continuará como segundo en la estructura del organismo.
La reorganización se suma a modificaciones previas, como la creación del Ministerio de Vinculación y Gestión Institucional, que desde el 10 de diciembre está a cargo de Miguel Siciliano, con el objetivo de fortalecer el vínculo del Gobierno con vecinos, instituciones y organizaciones sociales.
Rodio y Siciliano, ambos referentes del peronismo capitalino, forman parte de una estrategia política para reordenar la gestión y reforzar la presencia oficial en la ciudad de Córdoba, tras la derrota sufrida por el oficialismo en las elecciones legislativas del 26 de octubre.
Con estos cambios, el gabinete provincial quedará conformado por 12 ministerios y cinco agencias, en una estructura más compacta que busca ganar eficiencia sin resignar volumen político.