
En medio de la creciente escalada bélica en Medio Oriente, el Gobierno argentino decidió llevar el sistema de seguridad nacional a nivel alto. La determinación fue comunicada oficialmente por la Oficina del Presidente de la República Argentina, tras la operación militar impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La medida implica un refuerzo integral en puntos estratégicos del país. Se intensificará la custodia en objetivos considerados críticos, infraestructura esencial y sedes diplomáticas extranjeras. También se ampliará la vigilancia sobre comunidades que pudieran quedar expuestas ante eventuales derivaciones del conflicto internacional.
Por instrucción del presidente Javier Milei, el Sistema de Inteligencia Nacional activó un esquema de monitoreo permanente en coordinación con agencias extranjeras, con el fin de anticipar cualquier riesgo que pudiera afectar la seguridad interna.
Además, se puso en marcha un protocolo específico en fronteras que contempla controles migratorios más estrictos, seguimiento reforzado de movimientos transfronterizos y revisión de alertas tempranas en zonas sensibles. El operativo será articulado entre la Secretaría de Inteligencia, el Ministerio de Seguridad, Migraciones y las fuerzas federales.
Desde el Ejecutivo señalaron que se trata de una decisión preventiva frente a un escenario internacional volátil y ratificaron que continuarán adoptando medidas “para resguardar la vida, la libertad y el orden constitucional” en el país.