
El Gobierno nacional volvió a actualizar los precios de los biocombustibles a partir de este lunes, con el objetivo de “corregir desfasajes” en los valores de producción y evitar posibles distorsiones en el mercado energético. Sin embargo, la medida podría derivar en una nueva suba de los combustibles líquidos, que ya habían registrado incrementos por la actualización impositiva a comienzos de noviembre.
La disposición fue oficializada mediante las resoluciones 443 y 445 de la Secretaría de Energía, firmadas por la titular del área, María Carmen Tettamanti, y publicadas en el Boletín Oficial.
Según los nuevos valores, el bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar pasa a $918,03 por litro, mientras que el bioetanol de maíz se fija en $841,39. En tanto, el biodiésel utilizado para el corte con gasoil se actualiza a $1.688.961 por tonelada.
Desde el organismo explicaron que la decisión apunta a “subsanar los desfasajes entre los precios vigentes y los costos reales de elaboración”, aunque reconocen que la modificación podría impactar de manera indirecta en los valores del surtidor, dado que los biocombustibles representan un porcentaje obligatorio en la mezcla con naftas y gasoil (5% en promedio).
El ajuste se produce en un contexto de caída en las ventas de combustibles, que descendieron un 3,1% en septiembre respecto de agosto, de acuerdo con datos oficiales. El retroceso marca el segundo mes consecutivo de baja, tras el descenso del 2,9% registrado en agosto, lo que refleja un enfriamiento en el consumo interno.
Mientras tanto, las refinadoras y las cámaras del sector analizan si trasladarán la suba a los precios finales. Si lo hacen, se estima que el incremento podría ubicarse entre 2% y 4% durante la segunda quincena de noviembre.
👉 En síntesis, la medida busca estabilizar la producción de biocombustibles, pero también podría sumar presión al costo de la nafta y el gasoil en un mercado que viene mostrando signos de retracción.