
La noche en el Mario Alberto Kempes terminó con murmullos y silbidos. El 0-0 entre Talleres y San Lorenzo por la fecha 8 del Torneo Apertura dejó una sensación de oportunidad perdida y un clima cargado.
El equipo buscaba reaccionar tras la caída frente a Central Córdoba, pero volvió a mostrar dificultades para traducir dominio en goles. Faltó claridad en el tramo final y decisión para romper el cerrojo azulgrana.
En ese contexto, Matías Galarza asumió la autocrítica. Reconoció que el partido fue cerrado y físico, pero admitió que a Talleres le faltó mayor verticalidad y confianza en los últimos metros. Para el volante, el punto suma, aunque no alcanza para las aspiraciones del equipo.
También se refirió a la reacción del público. Lejos de polemizar, entendió el malestar: el plantel —dijo— también se fue con bronca y frustración. El mensaje fue claro: el grupo está comprometido en revertir el momento y pelear por un lugar entre los ocho que avanzarán a la próxima instancia.
El margen todavía existe, pero el crédito empieza a reducirse. Lo que viene no solo pondrá en juego puntos, sino también la conexión con una tribuna que exige respuestas.