
Desde hace seis meses, en la ciudad de Córdoba funciona un mecanismo que habilita las denuncias de los vecinos por faltas de tránsito. En este lapso, se recibieron 3.897 denuncias, aunque sólo 2.455 fueron admitidas. Otras 1.442 fueron desestimadas por no cumplir con algunos de los requisitos para que puedan transformarse en sanciones en la Justicia Municipal de Faltas.
El Canal de Denuncias por Vehículos Mal Estacionados, que está integrado en la App Ciudadana, funciona desde septiembre del año pasado. Durante los dos primeros meses, el sistema funcionó bajo una lógica de concientización. En septiembre, se registraron apenas 97 denuncias, y la cifra saltó a 730 en octubre. Al cierre de la etapa preventiva –esto es, el 31 de octubre– se acumularon 862 denuncias.
Luego vino el pico. “Con el inicio de la etapa sancionatoria, el sistema experimentó su punto máximo de actividad, con 966 denuncias en un solo mes”, detalla un informe de la Justicia de Faltas de la ciudad de Córdoba.
“A partir de diciembre (752 reportes), se inició una curva descendente que tocó su punto más bajo en enero, con 491 denuncias. Esta caída del 50% respecto del pico de noviembre es consistente con el período vacacional, la menor actividad administrativa y la notable reducción del tránsito en las zonas céntricas de la ciudad”, analiza el informe oficial.
Lucas Carpio, administrador general de la Justicia de Faltas, entiende que la estacionalidad obliga a analizar con cautela la curva descendente. “Para un programa preventivo, es una buena noticia que haya menos multas, porque el objetivo no es recaudar, sino que no lo hagan más. Sin embargo, todavía es muy pronto para hablar de que se ha alcanzado esa meta”, reconoció el funcionario.
En los primeros 18 días de marzo, ya hubo más de 350 denuncias. Aunque los feriados pueden hacer caer el promedio diario, el número de marzo podría aproximarse al de diciembre, otro mes de actividad plena.
“Con seis meses de funcionamiento, estamos analizando cómo se comportó el sistema, y lo que vemos claramente es que necesitamos difundir más cómo utilizar la herramienta, para disminuir la cantidad de denuncias que se tienen que desestimar”, marcó Carpio.
Las razones principales por las que una denuncia es descartada son:
- Foto de una foto: intentar denunciar usando una imagen previa en lugar de la captura en tiempo real que exige la app.
- Patente no visible: la imposibilidad de identificar el dominio del vehículo anula el reporte.
- Infracción no clara: si en la imagen no se llega a apreciar el garage obstruido o la rampa bloqueada, el reporte carece de sustento probatorio.
Las causas principales
Las denuncias que se pueden hacer son por mal estacionamiento: autos frente a entradas de garajes, ubicados en lugares reservados para hospitales o para personas con discapacidad, o bien que bloquean rampas para discapacitados.
En estos seis meses, la abrumadora mayoría de denuncias vecinales fue por autos tapando entradas de garajes, que representaron el 74,03% del total de los reportes.
Por detrás, se ubican las denuncias por obstruir rampas para personas con discapacidad (14,42%) y el uso indebido de lugares reservados para discapacidad (8,13%).
Sobre este tema, en estos días se conoció una ingeniosa campaña de difusión contra «bloqueadores de rampas», elaborada por la fundación cordobesa Jean Maggi y VML Argentina.
Para hacerlo, las entidades presentaron la llamada «silla Monster», una impactante silla para personas con movilidad reducida a la que se le adosaron ruedas gigantes que le permiten subirse a las veredas y pasar por encima de cualquier obstáculo que impida que las personas con discapacidad puedan moverse libremente.
El tercer lugar en el registro de denuncias fue por obstruir espacios reservados para hospitales, las que representaron el 3,46%.
Los lugares críticos
Los reportes se concentran en áreas de alta densidad poblacional y con intensa actividad comercial, gastronómica y bancaria, lugares donde encontrar un lugar para estacionar se vuelve una misión crítica.
El ranking de zonas con mayor actividad de reportes sitúa al Centro y a Nueva Córdoba en el primer puesto, seguidos por Alta Córdoba y General Paz. Estas áreas combinan edificios residenciales con un flujo constante de vehículos que asisten a centros de salud, a bancos y a polos gastronómicos.
“Existe una correlación entre lugares con mayor tránsito y concentración de actividades comerciales o de entretenimiento con las faltas reportadas. Pasa lo mismo durante los meses de mayor actividad y, tal vez, de mayor estrés y apuro de los conductores, que dejan el vehículo en infracción porque quieren hacer más cosas en menos tiempo, sin tomar en cuenta algo que es una conducta que va en perjuicio de otros”, aportó Carpio.
Sanciones muy duras
Las faltas por infracciones que son reportadas por vecinos parten de un mínimo de $ 67.680 a $ 203.040 (de 5 a 15 unidades económicas de multas-UEM) por obstruir un garaje.
Ocupar lugares reservados para el acceso a un hospital o para el descenso o el ascenso de personas con discapacidad tiene previstas multas de $ 270.720 a $ 676.800 (de 20 a 50 UEM).
La sanción más dura es la que se establece para el caso de obstrucción de una rampa para personas con discapacidad, que prevé multas de $ 541.440 a $ 1.353.600 (de 40 a 100 UEM).
En los casos en los que se remueve el vehículo en infracción con una grúa municipal, a estos costos hay que agregarles el pago del traslado y el alojamiento en un corralón municipal.
Balance y ampliación en estudio
«La implementación del canal de denuncias por vehículos mal estacionados ha demostrado ser una herramienta efectiva para fortalecer el vínculo entre el municipio y los vecinos, promoviendo una participación ciudadana activa y ordenada. Los resultados evidencian una rápida adopción inicial, con un alto nivel de respuesta ante el paso de una etapa preventiva a una sancionatoria, lo que confirma la capacidad del sistema para generar conciencia y modificar conductas», señala el informe.
Asimismo, consigna que «la posterior estabilización en los niveles de denuncias refleja una normalización en el uso del canal, en línea con factores estacionales y operativos. En este contexto, la herramienta no sólo optimiza la asignación de recursos municipales (por ejemplo, grúas de tránsito), sino que también contribuye a ordenar el espacio urbano en un escenario de crecimiento sostenido del parque automotor, alineándose con los principios de ciudad inteligente y con los objetivos de sostenibilidad y participación ciudadana”, concluye el texto oficial.
La idea del municipio es trabajar en la comunicación sobre los requisitos que tiene que tener una denuncia para ser admitida y avanzar en la incorporación de un nuevo tipo de infracción en el menú de opciones: los autos estacionados en veredas.
“Es una infracción muy común en algunos barrios y que obstruye la circulación a pie y de personas con movilidad reducida o discapacidad. Tiene las mismas características que las otras infracciones, porque es fácil de constatar”, anticipó Carpio.
Como las otras faltas incorporadas en las funcionalidades de la app, se trata de faltas de “autos quietos”, que resultan evidentes en la imagen.
Convivencia
Antes de la aplicación de este canal de denuncias, se conocieron casos de vecinos que apelaron a “escraches” analógicos y digitales contra infractores. Los escraches físicos eran pintadas con aerosol o carteles pegados sobre autos que obstruían garajes o rampas. Muchas veces estas reacciones se acompañaban con publicaciones en redes sociales.
La Voz preguntó a Carpio si hubo alguna reacción violenta de algún vecino denunciado por otro vecino. “No tenemos ningún reporte sobre algo así y creemos que, por el contrario, habilitar este canal institucional logró evitar los escraches y las publicaciones en redes sociales”, entendió el funcionario.
“Lo que creemos más importante de este sistema es que facilita que el control no sea exclusivo de un inspector y que un infractor sienta que puede hacer cualquier cosa en la ciudad si no lo ven. Aquí cualquiera te puede ver. Eso es muy importante para lograr un cambio de conducta, porque no tenemos que hacer lo correcto sólo cuando hay un inspector o una cámara, o bien cuando no tenemos garantizada la impunidad”, reflexionó.