
Córdoba amaneció en movimiento. Desde temprano, miles de ciclistas coparon rutas y sierras en una jornada que convirtió a la provincia en escenario de una de las citas deportivas más trascendentes del año: la etapa argentina del Tour de Francia.
Con largada y llegada en el Estadio Mario Alberto Kempes, la competencia desplegó dos recorridos —134 y 64 kilómetros— que combinaron velocidad, resistencia y paisajes imponentes. Entre pelotones, curvas exigentes y tramos de montaña, la carrera ofreció una postal vibrante de principio a fin.
En ese contexto, Federico Jankunas, con apenas 21 años, se adueñó del protagonismo. En un cierre intenso, se quedó con la victoria y escribió su nombre en una jornada que ya forma parte de la historia reciente del ciclismo en el país.
Más de 2.500 participantes de distintos puntos del mundo le dieron volumen internacional a la prueba, que volvió a disputarse en Argentina tras más de una década. El operativo, de gran escala, acompañó cada tramo con seguridad, asistencia médica y apoyo aéreo, en una organización que replicó los estándares del Tour original.
Pero la competencia fue más que un desafío deportivo: fue una experiencia. Turismo, cultura y deporte se entrelazaron en rutas que, por un día, dejaron de ser tránsito cotidiano para convertirse en escenario de épica y superación.
Con el Golden Pass en juego para los mejores, la ilusión de dar el salto a una etapa oficial del Tour quedó al alcance de los protagonistas. Y mientras las bicicletas dejaban de rodar, Córdoba confirmaba su lugar en el mapa grande del ciclismo internacional.