
La investigación contra la Escuela de Yoga de Buenos Aires continúa revelando detalles sobre una presunta estructura donde se mezclaban prácticas de manipulación, explotación económica y vínculos sexuales bajo una fachada de crecimiento espiritual.
La megacausa tomó un fuerte impulso luego de que la jueza María Romilda Servini procesara a tres integrantes de la cúpula de la organización por asociación ilícita, trata de personas agravada y lavado de activos.
Procesamientos y embargos millonarios
Entre los acusados aparece Marcelo Guerra Perkowicz, hijo adoptivo de Juan Perkowicz, señalado como el líder histórico del grupo.
También fueron procesados María Beatriz Bugari y el músico y oboísta Mariano Krawczyk.
El fallo judicial, de casi 500 páginas, incluyó además embargos millonarios. En el caso de Guerra Perkowicz, la suma alcanzó los 1.200 millones de pesos.
Sospechas de prostitución VIP y lavado
La causa investiga un supuesto esquema de prostitución VIP y captación de víctimas, quienes habrían sido despojadas de dinero, propiedades y otros bienes.
Según la hipótesis judicial, parte de esos fondos habría sido transferida hacia Estados Unidos mediante filiales de la organización en ciudades como Nueva York y Chicago, mientras que otra parte se habría canalizado localmente a través de negocios inmobiliarios.
Un entramado bajo apariencia mística
Los investigadores sostienen que el grupo construyó un sistema de poder interno basado en jerarquías, obediencia y discursos ligados al bienestar espiritual y el desarrollo personal.
En ese contexto, documentos y archivos secuestrados durante los allanamientos expusieron proyectos extravagantes y mecanismos financieros que ahora forman parte central de la acusación judicial.
La causa, que comenzó a investigarse hace cinco años tras varias denuncias, tiene actualmente al menos siete presuntas víctimas reconocidas en el expediente y continúa sumando pruebas y testimonios.