
El furor por Ricardo Arjona en Argentina y más precisamente en Córdoba es total. Miles de fanáticas (y fanáticos) esperaron su regreso durante muchos años. En la noche del jueves en el Monumental de Alta Córdoba, por fin, volvieron a sonar los clásicos que marcaron a más de una generación.
El guatemalteco llegó a la ciudad con «Lo que el seco no dijo», su gira más ambiciosa hasta el momento, en la que mezcla sus canciones más icónicas con algunas del último álbum.
El éxito del tour es arrollador y se lo puede contrastar con los 14 shows que agotó en el Movistar Arena de Buenos Aires, y los dos sold out de Córdoba.
El inicio de la velada
Minutos después del horario previsto para el inicio del show, las luces se apagaron y comenzó a sonar Iluso. Sin embargo, aún no había rastros del artista en escena. Las visuales de las pantallas, increíblemente bien hechas y originales para ser una época donde abunda la inteligencia artificial, montaban la fachada de un cabaret.
Aunque al principio la estética cabaretera no terminaba de funcionar, todo fue cobrando sentido a medida que el setlist avanzaba.
Fue allí cuando sonaron los primeros acordes de Gritas, una canción de Seco, su último álbum, y Ricardo Arjona apareció en el escenario. Este trabajo es su decimoctavo disco, estrenado en enero de 2025, y es descrito como uno de los proyectos más personales del cantautor, con el que busca recuperar la esencia de su música.
Los fanáticos lo recibieron con gritos y aplausos. Incluso hubo fuegos artificiales. Sin embargo, la diferencia fue abismal cuando cantó El problema, uno de sus grandes hits. Previo a este tema, el artista interpretó Ella con la guitarra.
Antes de continuar, mención honorífica a su equipo en escena. La banda fue impecable y las coristas (que hicieron mucho más que sólo hacer los coros) la rompieron a la par del cantante.
De dónde viene el cabaret
Luego, Arjona se tomó un momento y recordó su primer show en Córdoba como si hubiera sido ayer. También habló de una cordobesa que conoció en aquella ocasión y que, según él, “recuerda todos los días de su vida”.
Durante este breve corte, repasó su historia: cómo se conocieron sus padres, los lugares donde vivió durante su infancia y cómo era el vínculo familiar. Como era de esperarse, los dichos controversiales no faltaron: “En mi época, lo que hoy es el pecado capital de las escuelas, el bullying era una de las materias más importantes. Si no dónde aprendía uno a defenderse de los enemigos”.
“Al que era bruto le tocaba buscar y encontrar, en los recovecos de su propio destino, la instancia justa para poder decirles a todos los demás que realmente no era tan bruto. Mírenme a mí, me hice cantautor. A otros no les fue tan bien y se hicieron diputados y hasta presidentes de países. Lo cierto es que el mundo se fue convirtiendo en una especie de cabaret”, expresó el artista antes de cantar La vida se volvió un cabaret.
Luego, interpeló directamente a una fanática de la primera fila que estaba grabándolo con su celular. Aunque le habló a ella, el consejo fue para todos: la invitó a soltar el dispositivo y disfrutar del show. Todo marchaba conforme a creer que la mujer iba a ser subida al escenario para conocer a su ídolo, pero se terminó quedando con las ganas.
A quienes no les llegó este aviso fue a las señoras de las cuatro décadas que se dedicaron a transmitir todo el concierto a través de vivos de TikTok. Se convirtieron en heroínas para quienes no pudieron asistir.
Inmediatamente después cantó Acompáñame a estar solo, haciendo que el estadio de Instituto se derrumbe en gritos desaforados. Seguido de este tema, el cantante interpretó Apnea, Si el norte fuera el sur, Lo poco que tengo y Despacio que hay prisa.
En un extraño movimiento, Arjona unió Dime que no y Cuándo. Si bien estas canciones son del mismo álbum, la primera es un hit que merecía brillar por sí solo. A estas le siguieron Cómo duele, El amor, Te conozco e Historia de taxi. Para esta última, la escenografía contó con un Volkswagen Tipo 1, conocido comúnmente como Escarabajo, ploteado como un taxi.
En un momento muy íntimo, el guatemalteco interpretó Tarde con un estilo flamenco y una versión tanguera de Mujer de lujo. Esta serie de temas terminó con Arjona cantando Todo termina, sólo acompañado por su guitarra.
Arjona, frente a frente
En medio del campo había un mini escenario 360°. En este lo esperaba sólo un piano. La estrella cruzó la pasarela que unía las dos pistas cantando A ti. Las fanáticas, haciendo caso omiso a la seguridad del establecimiento, se agolparon alrededor del ídolo para poder tenerlo lo más cerca posible.
“Ustedes mandan”, lanzó Arjona y, al piano y acompañado por todas las coristas, el cantante se lució con Quiero y Marta a pedido de sus fans. Antes del inicio del concierto, las pantallas mostraban un código QR con la leyenda “Pídele una canción al Seco”.
Sus seguidoras le arrojaban cosas al escenario. ¿Corpiños, bombachas? No. ¿Banderas argentinas o camisetas de la Selección? Tampoco. Las mujeres, conscientes de la temperatura, comenzaron a tirar ¡bufandas! En tono cómplice, el artista las tomó y fue poniéndoselas una por una, y repartiéndolas entre las chicas que lo acompañaban.
Ahora sí, vamos aclarando el panorama. El cantante hizo vibrar el Monumental con Pingüinos en la cama, canción que no se encontraba en el setlist de sus shows anteriores.
El mejor momento de la noche
Cada vez que un artista sube a un fanático al escenario, la gente se vuelve loca. A veces pensando en qué existió la posibilidad de que uno mismo pudo haber sido el afortunado o también empatizando con la persona que cumplió su sueño de conocer a su ídolo.
Así le pasó a Valeria esta noche. La mujer llevó un llamativo cartel en el que se podía leer “Señora de las cuatro décadas busca guatemalteco”. Esto fue suficiente para que Arjona decida hacerla subir al escenario y cantarle la canción que inspiró el cartel. “Pareces de 32”, dijo el cantante. Ella no paró de abrazarlo durante el tiempo que duró el tema.
El toque cordobés
En una breve pausa, comenzó a sonar cuarteto. La bailarina que acompañaba al cantante y todas las coristas comenzaron a hacer el paso de la Mona Jiménez. Esto despertó las ilusiones de ver un dueto entre el Mandamás y la estrella de los melódicos. Sin embargo, no sucedió.
Pero Córdoba no se iba a quedar con las ganas. Casi al final, Ricardo Arjona invitó al escenario a, nada más ni nada menos que, Euge Quevedo para cantar Fuiste tú. La “Muela” tuvo su revancha luego del episodio que vivió en el Movistar Arena, cuando acompañó al artista y los nervios le jugaron una mala pasada.
Cuando parecía que eso era todo, el cantante regresó con Minutos y Mujeres para cerrar una noche única en el estadio de Instituto. Papeles de colores y fuegos artificiales fueron la frutilla del postre.
Aún queda una fecha más en Córdoba, prevista para este viernes 15 de mayo. ¿Se dará por fin el encuentro con la Mona?